Solución Definitiva Contra el Deterioro Galvánico en el Mar
La salinidad del océano actúa de manera implacable sobre las aleaciones de aluminio de los motores fueraborda. Cuando un motor carece de la protección adecuada, la electrólisis destruye las paredes internas del sistema de dirección. Para resolver este inconveniente crítico, el ánodo galvánico marino anticorrosión se instala directamente en el bloque inferior, absorbiendo toda la carga galvánica destructiva.
Beneficios Operativos Inmediatos
- Metal Antioxidante Sacrificial: Atrae la degradación química antes de que esta afecte a los componentes estructurales caros de su fueraborda.
- Dirección Fluida y Segura: Evita el agarrotamiento del eje de dirección causado por la acumulación de óxido marino, ofreciendo una navegación predecible.
- Fijación Exacta 67C-45371-00AL: Dimensiones milimétricas que anulan las vibraciones y el desgaste por cavitación en la hélice.
Un motor desprotegido en agua salada puede sufrir daños irreparables en menos de una temporada. La sustitución periódica del ánodo galvánico es la intervención preventiva más rentable en la náutica.